Voluntad política y eficiencia administrativaEXISTEN GRANDES ASUNTOS en los que los gobiernos de turno tienen poco margen de maniobra, con independencia de su orientación política. No es que yo crea, como ese aristócrata al que ha fichado el nuevo partido de Rosa Díez, que “izquierda y derecha son conceptos de hace dos siglos” (hay que agradecerle a este hombre, Álvaro de Marichalar, que para soltar semejante parida haya pospuesto su expedición para cruzar en moto acuática el Paso de Drake, en el Antártico), pero es cierto que si la economía mundial entra en un ciclo de decrecimiento, por ejemplo, el ministro de Hacienda sólo podrá poner paños calientes a la crisis, sin poder evitarla totalmente. Justamente por eso, porque hay asuntos cuya evolución no depende de la voluntad de los gobernantes, mientras que otros dependen exclusivamente de una decisión ejecutiva, es por lo que algunos somos comprensivos ante ciertas dificultades de Zapatero pero no entendemos muchas de sus tibiezas en temas como la Ley del aborto, la financiación de la Iglesia católica, etcétera. Publicado el 16.01.2008 |