¿Una nueva circunscripción electoral?
Juan Luis Corcobado Cartes
Para proceder al reparto, se divide el número de votos recibidos por cada partido sucesivamente por 1, 2, 3 y 4, obteniendo los siguientes cocientes:
Ya sólo queda por fijarse en los 4 mayores cocientes, en orden decreciente, que en el ejemplo son 120, 96, 60 y 48 y de esa forma se tienen asignados los escaños. En nuestro caso los hemos señalado en la tabla, escribiéndolos entre corchetes. Como vemos, al partido A le sobraron, por así decir, 40 votos, al B, 32 y al C, que se quedó sin representación, los 47 recibidos. Pues bien, hemos empezado nuestro estudio anotando, circunscripción por circunscripción, cuántos escaños obtuvo y cuántos votos le sobraron a cada partido en las elecciones de marzo de 2004 (para simplificar, hemos prescindido de los que no llegaron al 1% de los votos). Luego hemos sumado todos esos resultados y, para los principales partidos, hemos llegado a lo siguiente:
El paso siguiente, como se puede figurar el lector, ha consistido en repartir, mediante la Ley D’Hont, los 50 nuevos escaños de esa hipotética circunscripción de ámbito nacional de acuerdo con los votos sobrantes de cada partido. Y los resultados han sido, excluidos los partidos que no obtendrían escaño:
Dejando para el lector la obtención de las conclusiones que estime oportunas, nosotros, tras realizar los cálculos anteriores, consideramos que la modificación legal sugerida por Peces-Barba no rompería el “desequilibrio” que, según él, hay con los partidos nacionalistas. No lo haría, a nuestro entender, por dos razones: la primera, porque ponemos en duda la propia existencia de ese desequilibrio, pues el coste actual de un diputado para los partidos nacionalistas (resultado de dividir el total de votos recibidos entre el número de escaños obtenidos) es similar al del PP y el PSOE; la segunda razón es que, a la vista de la simulación que hemos hecho, lo que perderían esos partidos en términos porcentuales se mediría en décimas, si no en centésimas. Mucho más importante, a nuestro entender, es que si la nueva circunscripción llegara a existir mejoraría el trato que actualmente se da a Izquierda Unida (a la que un diputado le cuesta 4 veces más que al PSOE o el PP). Ello puede resultarle, hoy por hoy, indiferente al PSOE, pero sugerimos al lector unos cálculos semejantes a los presentados, partiendo de resultados electorales más ajustados entre socialistas y populares. Puede que, en tal caso, resultara más evidente la importancia que podría alcanzar IU a la hora de reunir mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. Publicado el día 20 de diciembre de 2007. |
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