Se presume la inocencia
Aunque en la fotografía que tengo en la pantalla sólo aparece el prelado, acusado de “un presunto delito de acoso moral, injurias, calumnias, lesiones y coacciones a un sacerdote”, me imagino a los miembros del tribunal juzgador medio metro por encima de él, instalados en enormes poltronas y luciendo sus almidonadas puñetas o como se llamen esos encajes bordados que muestran sobre las togas. ¿Contribuye esa escenografía a que la gente normal y corriente considere que la justicia, como se dice, emana del pueblo? No lo creo. Si se humilla tan innecesariamente a todo un arzobispo, se preguntará cualquier hijo de vecino, ¿qué no se hará con el común de los mortales? A la vista del trato que reciben quienes entran como acusados en las salas de juicios, bien pareciera que lo que se presume en nuestro sistema judicial es la culpabilidad y no la inocencia. ¿Contribuirá a ello el empeño de periodistas y locutores en hablar de presuntos autores de un delito cuando debieran decir supuestos? No lo sé. El caso es que, culpable o inocente, sólo por sentarse el acusado en el banquillo tiene una condena. Pulsa aquí para descargar el artículo tal y como apareció en el periódico. Para volver a la página anterior, pulsa aquí |