Alta costura en el Vaticano
Tengo ante los ojos dos fotografías. La primera, tomada durante la cena en la embajada; la segunda, durante la visita que la vicepresidenta realizó horas antes al secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarsicio Bertone. ¡Cómo lamento no tener la pluma que se precisaría para glosarlas en la forma debida! En la de la cena puede verse a la vicepresidenta mirando perpleja al clérigo tronante mientras los otros comensales se distingue entre ellos a Rouco Valera y a Cañizares agachan la mirada, puede que incluso avergonzados por lo que oyen. En la otra foto, aparecida en este mismo diario, Fernández de la Vega, cuyo esmero en el vestir es proverbial, luce un modelo negro que habrá considerado apropiado para la ocasión ¡tan amante como es ella de los colores vivos!, completado con un sombrerito con velo, todo a juego. Pero no tiene nada que hacer. Los encajes de Bertone, sus puntillitas, de un blanco hiriente a la vista destacando sobre el rojo de la púrpura; su bonete de seda, recién planchado, son señal inequívoca de quién va a ganar el desfile. Por goleada. Una imagen, sí, vale más que mil palabras. Pulsa aquí para descargar el artículo tal y como apareció en el periódico. Para volver a la página anterior, pulsa aquí |